
El Comité Latinoamericano de Seguimiento a Beijing realizó una evaluación
preliminar de la 49a Sesión, donde se considero muy
positivamente la información diseminada a las organizaciones de mujeres de la
región, la traducción de documentos que fortalecieron la participación de las
mujeres asistentes, el envío de información de las negociaciones de las dos
semanas previas que permitió conocer la realidad a la que nos enfrentaríamos
en la presente Sesión, el fortalecimiento de la articulación de redes y
organizaciones de la región así como la importante presencia de mujeres
jóvenes, con una buena experiencia previa.
Al mencionar las debilidades de la Declaración, -punto en que la mayoría
coincide-, señalando que los temas "álgidos" fueron tratados de
manera muy superficial, sin el compromiso adquirido en la PAM, otras voces
señalan que lo que se ha ganado es haber impedido que los EEUU colocaran su
"enmienda", al unir la voluntad de los gobiernos de la región para
rechazar tal intento.
Por un lado, se señalo la debilidad de los gobiernos de la región al no
mencionar explícitamente asuntos que competen a los derechos sexuales, derechos
reproductivos, aborto inseguro, mortalidad materna, derecho de adolescentes y
jóvenes a información y servicios confidenciales de SSRR; por otro, se
recordó la enorme presión que los países han recibido después de la
reelección de Bush, el fortalecimiento del gobierno de los EEUU en su afán
imperialista y la injerencia de la iglesia católica en las delegaciones
oficiales y las misiones consulares en Nueva York, que impide que las mismas
actúen con autonomía y brinden un claro respaldo político a lo conseguido en
la década de los '90. Al respecto, se recordó que aunque el Grupo de Río no
menciona palabras claves en su declaración, se hizo apoyo explícito a los
Consensos de Lima, Santiago y México donde se reivindica el Programa de Acción
de la CIPD y la PAM de Beijing.
La debilidad de la situación de Centroamérica se señalo como de necesidad de
apoyo regional, en tanto las ministras y altas funcionarias que suscriben
acuerdos y compromisos, posteriormente no solo no los cumplen sino que añaden a
sus declaraciones los párrafos de interés del Vaticano. También se analizo
que hay países en la región latinoamericana que son conservadores per se y que
no necesitan de presiones ni de amenazas, ya que actúan permanentemente en
contra de los derechos de las mujeres.
Una propuesta que quedó planteada fue retomar en nuestras agendas de trabajo
los Consensos de Santiago (CIPD) y de México (PAM), dado que son acuerdos
regionales; desde las organizaciones de mujeres tenemos la oportunidad de
demandar que nuestros gobiernos los cumplan.
Ana María Pizarro Jiménez
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